Un buen café, conversaciones profundas y muchas risas.

Como casi todo lo que hacemos, todo comenzó mientras nos tomábamos, cómo no, un café.

No son pocas las ocasiones en las que nos sentamos alrededor de una mesa para compartir preguntas sobre lo visto durante la clase de Taichi, desgranamos las técnicas que hemos practicado, comentamos asuntos tan profundos como los principios filosóficos detrás de cada movimiento o cosas tan banales como qué tal nos ha ido el día.

El ambiente distendido, donde la relación profesor-alumno queda en un segundo, nos permitió darnos cuenta hasta qué punto en el transcurso de una clase no hay tiempo físico para tratar en profundidad ciertos temas de una importancia vital para la práctica de este arte.

Dudas sobre medicina china (meridianos, puntos de acupuntura, principios energéticos), la importancia de la respiración, ergonomía y corrección postural…

Y… ¿por qué no organizarnos de tal manera que podamos hacer llegar a todos aquellos interesados todas estas cuestiones? ¿Por qué no juntarnos y compartir nuestra experiencia?

En Diciembre de 2012 decidimos crear con mucha ilusión la Asociación Dao Shen Gong (Salud, Equilibrio y Bienestar) con el fin de crear una comunidad donde el objetivo primordial sea el de difundir hábitos de vida saludables y encontrar así un equilibrio físico-emocional que nos permita crecer como personas.

Desde nuestra propia experiencia personal, proponemos herramientas para tomar conciencia de uno mismo para comprender nuestra relación con el entorno que nos rodea y nuestra relación con los demás.

Es así que convertimos la cafetería de turno en nuestra oficina. Un buen café, una buena conversación y amigos que comparten el mismo camino es para nosotros, la mejor combinación.

Echando la vista atrás

Han pasado ya unos cuantos años y aquí seguimos con la misma ilusión.

¿Por qué?

La respuesta es muy sencilla. Porque nos gusta. Nos gusta la energía que movéis en nuestros cursos. Nos gusta ver cómo os relacionáis y creáis vínculos y lazos de amistad entre quienes compartís las mismas inquietudes. Nos gusta ver en vuestras caras ese ansia de de saber, de conocer, de investigar. Nos gusta veros trabajar con tanto entusiasmo y tanta intensidad porque sabéis que al final de todo ese duro trabajo cada uno su propia recompensa. Nos gusta que nos exijáis, que os impliquéis, que nos animéis y ayudéis.

No hay mejor recompensa que crecer junto a vosotros.